
No soy para nada afecto a las historias de miedo, no me gusta sufrir cuando veo una película o cuando veo un programa de televisión. Pero me llamó la atención la estética de la historia y creo que en el fondo todo lo que tiene que ver con casas embrujadas a todos nos provoca un poco de curiosidad.
Por eso mismo creo que no soy un buen parámetro para medir el nivel de miedo que produce la serie, sobre todo para aquellos que si son fanáticos del género, a mi personalmente si me provocó que la piel se me pusiera de gallina y la sangre literalmente se helara en un par de escenas, me gusta que los fantasmas dan la cara y no son ni más ni menos aterradores de lo que deberían.
El mayor acierto del libreto me parece que es la construcción de los personajes, la serie nos cuenta con muchos saltos en el tiempo la historia de una familia cuya vida se ve dramaticamente afectada cuando van a vivir a una mansión embrujada; con saltos en el tiempo hacia adelante y atrás nos cuenta uno por uno la experiencia de cada miembro de la familia adentro de la casa y nos muestra las consecuencias de esa experiencia en la vida de cada personaje.

La serie se toma el tiempo para profundizar en los traumas y en el dolor de cada uno de los miembros de la familia y como esos traumas se van desenvolviendo para que cada uno recupere su vida o la pierda definitivamente.
Sorprende cómo justifica la serie los sucesos extraordinarios, como aborda la maldad sin necesidad de hablar de maldiciones y sin clichés.
Es una serie que vale mucho la pena
¿En Dónde? Netflix
¿Para Quién? Adultos

